Fue concebido como un espacio sagrado donde la igualdad no fuera una promesa, sino una práctica diaria. Aquí, se estableció que solo el trabajo y la prudencia distinguirían a unos hermanos de otros, evitando que nadie se entronizara en la conducción de la Logia violentando la voluntad de la mayoría. Estos principios, cimentados en la piedra bruta desde el primer día, siguen siendo el compás que guía nuestros trabajos.
A lo largo de sus años de vida, la Logia ha cincelado su nombre con respeto y reconocimiento ante los hermanos de la Gran Logia Valle de México. Nuestra historia es testimonio de calidad y tenacidad, forjada por hermanos distinguidos cuya lealtad a la Constitución y a los antiguos linderos de la masonería universal ha sido inquebrantable. Hemos sido probados por el destino, manteniendo la rectitud incluso cuando la congruencia con nuestros principios nos exigió trabajar bajo la inmensidad de la bóveda celeste.
Hoy, nuestra esencia se mantiene vibrante. En nuestra Logia, como en toda familia verdadera, existe diversidad en el pensamiento y en la óptica de vislumbrar el mundo. Sin embargo, lejos de dividirnos, estas diferencias nos fortalecen, permitiendo que Hombres de la Reforma 13 permanezca viva, robusta y fortaleciéndose día con día, mirando siempre hacia un futuro donde la luz de la razón siga guiando nuestros pasos.


